Homenaje a Mandelbrot. La obra de Hokusai

Almudena | 25/10/2010, 18:53 | Grabado | Comentarios (0)

Katsushika Hokusai fue un pintor y grabador japonés del período Edo, adscrito a la escuela Ukiyo-e, caracterizada por el uso de una particular técnica de grabado xilográfico (en madera). No es de extrañar que una escuela artística que cuyo producto estrella era la imagen seriada, surgiese en paralelo al auge de una nueva clase social: una burguesía urbana y comerciante, que demandaba este tipo de creaciones estéticas, menos costosas que la pintura de los aristócratas. En consecuencia, la nueva técnica se utilizó para producir imágenes acordes con los intereses de esta clase media, a saber: escenas cotidianas o costumbristas, paisajes, retratos de actores famosos, y, como no, chicas guapas y sexo (bastante explícito, por cierto).

Shunga (pintura erótica) de Hokusai

La sociedad demandó una nueva técnica y esta, a su vez, originó una estética característica. Las estampas Ukiyo-e se reconocen por sus masas de tintas planas, contorneadas con una firme línea negra, algún gradiente monocromo ocasional y un número de colores, por lo general, limitado… en definitiva, un tipo de imagen limpia, sintética, con poca profundidad, rica en patrones decorativos pero pobre en texturas, que podría recordar a ciertos tipos de ilustración o, incluso, ciertas serigrafías. Todo ello guarda relación con las limitaciones de la propia técnica: las masas de colores planos, por ejemplo, se explican por la necesidad de estampar cada tinta por separado, (lo que dificulta fundir unos colores con otros o crear sombras).

Por otra parte, el grabado implica cierta planificación. Entre el artista y el papel hay un paso intermedio: la matriz de madera tallada y, en ella, no es tan fácil hacer y deshacer como en un lienzo con pintura. Supongamos que el artista quiere representar algo aparentemente caótico, una textura aleatoria (véase: una nube, o la espuma de una ola). Si tuviese una brocha, probablemente aprovecharía los movimientos automáticos y descontrolados de su mano para generar texturas, corrigiendo los posibles errores sobre la marcha. Pero, para tallar eso mismo… no resulta tan sencillo planear el caos (de esto saben los programadores). Probablemente por ello aparezcan tantos patrones decorativos en este tipo de imágenes: su función es rellenar una superficie, aportándole variedad y riqueza, pero sin cobrar protagonismo. Un elemento repetido termina resultando indiferente a la vista, permitiéndonos ver el conjunto como algo uniforme (que no liso): como «ruido».

La Gran Ola se suele poner como ejemplo del uso de patrones fractales

En este contexto, puede resultar coherente hablar de fractales en ciertas obras de Hokusai. A fin de cuentas, este tipo de patrones suponen una forma sencilla de generar «caos» a partir del orden. Resultan especialmente útiles para enrarecer una línea sin comerse mucho el coco y encima, dan una gran coherencia al conjunto sin llamar demasiado la atención. Con ello, claro, no quiero decir que Hokusai conociese o utilizase este tipo de estructuras matemáticas, pero quizás, por una cuestión puramente pragmática, llegó a la misma conclusión que las ramas de los árboles o las hojas de los helechos. A fin de cuentas, ya lo dijo el propio Mandelbrot:

Las nubes no son esferas, las montañas no son conos, las costas no son círculos y la corteza no es lisa.

Animación tipográfica: The Girl Effect

Almudena | 16/10/2010, 15:12 | Animación, Diseño | Comentarios (1)

Ver vídeo

He descubierto esta fantástica animación de girleffect.org, sobre la situación de las adolescentes en los países pobres. Efectivo, dinámico y esperanzador (cosa que no suele ser habitual en este tipo de trabajos). No os lo perdáis.

La nostalgia del dinosaurio

Almudena | 15/10/2010, 23:28 | Fotografía | Comentarios (6)

Otro año más llego a la universidad con todas mis espectativas puestas en la asignatura de fotografía y otro año más me encuentro con el discurso caduco de siempre:

La fotografía artística es analógica. Digital es lo que hacen los turistas japoneses (sic).

El calendario de la pared indica claramente que hoy sigue siendo 2010 aunque, por lo visto, el profesor no lo mira desde que cumplió 512 años, hace hoy otros 50.

Desconozco por qué los dinosaurios pueblan la universidad y, si bien su nostalgia me parece improductiva, podría llegar a respetarla como un gusto personal, una excentricidad arbitraria. Lo que no entiendo es que, a estas alturas del siglo XXI, se siga sentando cátedra sobre técnicas propias del siglo XIX, despreciando por sistema lo que la tecnología moderna ha aportado a la creación visual. Estimado señor dinosaurio: diga usted que no sabe qué es Photoshop, diga que le inquieta tomar el control sobre cada parámetro de la imagen, diga que le gusta que le pongan las cosas difíciles; pero no afirme, con un gesto condescendiente, que “digital es lo que hacen los turistas japoneses”.

Lo mejor, en este caso, fue la argumentación que se escondía tras una afirmación tan pintoresca. Hace unos años, los dinosaurios ocultaban su miedo a actualizarse tras razones más o menos válidas: que si la resolución, los píxeles, las dificultades para controlar la impresión de las fotografías… sin embargo, según se van superando poco a poco estos escollos, los argumentos se van volviendo más divertidos. En esta ocasión, la técnica digital no era apropiada para la creación artística por tres motivos: porque es más barata, por tanto, la puede utilizar todo el mundo y se pueden sacar muchas más fotografías. Ciertamente, que haya más fotografías implica que hay más fotografías malas. Pero que los agujeros no nos impidan ver el queso: evidentemente, también habrá fotógrafos mejores que destacarán en un entorno más competitivo.

Argumentar lo contrario es como afirmar que en un país con 20 científicos se progresa más que en uno con 20000. Quizás por eso en España nos esforzamos tanto en desterrar a todos nuestros investigadores: para ver si así ganamos de una vez el Nobel de Física.

Nuevo blog. Declaración de intenciones

Almudena | 10/10/2010, 18:44 | puratura | Comentarios (7)

Aquí nace el blog de puratura: un espacio en el que hablar de fotografía, diseño, curiosidades… y un poco lo que se me pase por la cabeza. La idea es trasladar la sección de “arte” que antes infiltraba de mala manera en mi otro blog, Enchufa2, a un espacio nuevo y propio.

El enfoque, sin embargo, seguirá siendo el mismo: aquí no creemos en dioses, sean Todopoderosos, Ovni-impotentes, Genios o Artistas. Todo lo contrario: mi intención es hablar de imágenes y creaciones varias desde un punto de vista analítico, omitiendo egos y subjetividades, negando al genio incomprensible, la divina inspiración, y otros lirismos innecesarios. Hablar de belleza y arte no significa necesariamente invocar lo inefable, ponerse una aureola de flores mustias en la cabeza y darse un revolcón de amor y espiritualidad con los Hare Krishna en el Edén. Es posible reflexionar sobre todo ello desde la racionalidad, en vez del Romanticismo y eso es precisamente lo que me propongo hacer en este blog.

Por lo demás: darle las gracias a Iñaki, claro, por aguantar mil horas de programación al servicio de mi perfeccionismo. Tanto el blog como el portfolio son fruto de su paciencia y dedicación.

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